viernes, 16 de octubre de 2009

Donando sangre


Hace muchos años, cuando trabajaba como voluntario en un hospital de Stanford conocí a una niñita llamada Liz, quien sufría de una extraña enfermedad.

Su única posibilidad de recuperarse aparentemente era una transfusión de sangre de su hermano de 5 años, quien había sobrevivido milagrosamente a la misma enfermedad y había desarrollado los anticuerpos necesarios para combatirla.

El doctor explicó la situación al hermano de la niña y le preguntó si estaría dispuesto a darle su sangre a su hermana. Yo lo ví dudar por solo un momento antes de dar un gran suspiro y decir: Si lo haré, si eso salva a Liz.

Cuando la transfución se realizaba, acostado en una cama al lado de la de su hermana, miraba sonriente mientras las mejillas de la niña iban retomando el color. En un momento se puso pálido y su sonrisa desapareció.

Miró al doctor y le preguntó con voz temblorosa:

-¿ Empezaré a morirme enseguida?-

...El era solo un niño, por eso no había comprendido bien al doctor; pensaba que le daría toda su sangre a su hermana. Y aún así... se la daba.

"Donando sangre" Dan Millman.

Cuentos con Alma