jueves, 18 de agosto de 2011

Esperándote

Ya no recuerdo el cómo estaba ubicada hace algunos instantes. Creo que yacía parada en una estación intentando no indagar en banalidades y mágicamente mi voluntad había vencido; es extraño porque trivialmente tiendo a desobedecerla. En fin, te esperaba o tú me esperabas, no lo sé. Yacía minutos en la misma posición, creo que cambiaba el ángulo de mi vista, pero no movía mis pies. la brisa que provenía de algún escaparate fallido rozaba mis doradas mejillas, causándome algo de frío. No lograba verte aún.

La gente aparecía y desaparecía, no he de recordar ningún rostro, todos se me hacían comunes, toda la gente se difuminaba en milésimas de segundo, como un haz de luz, y no te veía. No te veía, pero si te veía. Veía tu rostro en las revistas, en la señalética... hasta en la publicidad del metro. Me sentía sola, con frío... Llegué al punto de no sentir nada. Un instante más y se me nubló el entorno; sólo oía voces... voces que contaminaban mi razón y no me dejaban concentrarme en lo que realmente debía, tú. Pensé que mis lentes me hacían falta, pero no. Estaba en presencia de mis triviales pensamientos paranoicos y ya sabía como terminaría todo. Veía el fin, con una puerta inmensa en el fondo de un túnel de metal oxidado que no permitía retrocesos... y no te veía allí, allí conmigo.

"Llega pronto" pensé. Los minutos pasaban y me comienzo a sentir cansada... mis tacos ya no podían sostener el peso de mi cuerpo, ajetreado por una larga rutina.
¡Allí venías! Venías con pantalones de color taupe y un chaquetón verde... corrías con cautela peldaño tras peldano de aquella escalera mecánica., pero no, no eras tú. Tú eres diferente, caminas diferente, miras diferente, ignoras diferente... simplemente eres diferente. Ya no te ví más, en ese momento desperté y comencé a mirar rostros a los cuales nunca había visto y talvez nunca más los vuelva a ver. Vi gente triste, con preocupaciones, con indiferencia, enamoradas, creo. Ví gente rodeada de amigos, como también gente que han de necesitar una mano, pero yo seguía en mi idea de poder encontrarte nuevamente.

Unos pocos minutos más y se hacía más tarde; no soporté el frío, cubrí mis manos y me puse en marcha. No te veía pero si sabía que venías a lo lejos, por eso me encaminé y subí las escaleras. Sabía que te acercabas. Lo único que pensaba en ese momento era en tenerte aferrado a mis brazos y no soltarte nunca más, porque sabía en ese instante que el fin llegaría... y no estarías allí. Pero que más da... un básico razonamiento de una persona común y corriente como yo no ha de tener una visión tan clara del futuro. Eso ha de sonar tenebroso y turbio. "Es mejor dejarlo todo al suspenso", pensé, y continué subiendo mi última escala.

Ahí venías, y si, esta vez eras tú, y si bien venías como has de venir siempre, me habías llenado de satisfacción. Te tenía cerca, nada más importaba. Por lo menos sabía que si todo acababa en aquel momento, estaría contigo y para siempre, porque así en algún momento se quiso.