sábado, 23 de marzo de 2013

¿Qué celebramos un 8 de marzo cada año?


¿Qué celebramos un 8 de marzo cada año? ¿Podemos hablar efectivamente de celebrar? Esta fecha es una conmemoración, no una celebración. Actualmente se ha olvidado el sentido histórico que esta fecha tiene, prestándose a un sistema dominante el cual oprime a la mujer desde una perspectiva clasista y patriarcal, la cual intenta decidir por la mujer de hoy.
Conmemoramos, como si fuese aquel día, ese 8 de marzo de 1908, en la cual alrededor de 140 mujeres obreras textiles de una fábrica en Nueva York llamada Cotton, murieron quemadas en su lugar de trabajo, producto de la represión ejercida por el patrón, quien se encontraba en la presencia de una huelga que estas trabajadoras mantenían por semanas, donde exigían un derecho  justo, como lo era conseguir una jornada laboral de 10 horas, mejora de las condiciones de trabajo y la igualación de salarios entre ambos sexos.
Que tengamos cada año una conmemoración no soluciona ni reivindica  ciertos derechos que fueron extraídos de la mujer desde la aparición del capitalismo. Como uno de los tantos 8 de marzo, seremos espectadores de la misma panorámica de siempre. Es un día ocupado por ciertas figuras  para aprovechar el oportunismo político y dar a conocer los mismos rostros de siempre o en casos como este, presentar una propuesta política interesante al oído poco crítico.
La mujer no toda su vida ha tenido el carácter de sexo oprimido, al contrario, en la comunidad primitiva se experimentó un tipo de matriarcado en el cual la mujer criaba a sus hijos en conjunto con las demás mujeres de la tribu, se protegían mutuamente y se producía de manera local para sobrevivir en comunidad, lo que habla de un comunismo basado en la fraternidad de los habitantes. No existía  diferencia de sexos, el rol entre ambos era el mismo, incluso la labor maternal (cría de hijos y educación respectiva) era desarrollado por ambos. El hecho de que se haya disuelto esta sociedad para dar origen a todos los elementos que acarrea en sí el capitalismo, logró que se desarrollase una sociedad clasista, otorgándole real importancia a la propiedad privada y a un Estado que respalda el machismo bajo el sentido de que es la mujer quien debe velar por el bienestar de la familia (respaldado además por la religión). No hay amparo de la ley; puede la constitución de nuestro país hablar de la no diferencia al momento del nacimiento y de no haber diferencias a nivel de género, pero no podemos conciliar estos elementos con el resguardo de la propiedad privada por parte del Estado; esto último es quien causa las grandes diferencias a nivel de género, y no es posible la conciliación total entre ambas, son antagónicas.
Bajo el punto anterior, podemos inferir que la lucha de la mujer no es una lucha en contra del sexo opuesto, el hombre, sino contra el sistema que avala el atentado en contra de la mujer y diversos grupos oprimidos dentro de la sociedad. La lucha no solo parte de la mujer oprimida, sino que va de la mano con la revolución de todos los sectores de la sociedad, y esto incluye al hombre.
Actualmente podemos observar cómo se divide el trabajo según sexo, donde la mujer realiza un trabajo según un estereotipo femenino, válgase decir, una extensión del trabajo desarrollado en el hogar. Esto podemos verlo en el ámbito político, donde a pesar de que ha existido un aumento en la ocupación de cargos públicos en  lo que respecta a la mujer, estos cargos refieren a la familia, cultura, salud y protección social. La mujer no está hablando en la misma mesa donde se toman las decisiones públicas más importantes. Claramente la mujer no hace lo mismo que el hombre ni en la vida pública, ni en el mundo privado, ni en el hogar.  No basta con ocupar espacios públicos, los cuales siguen funcionando en base a una lógica patriarcal.
Hacemos el llamado a la reivindicación de este día, a luchar en contra del sistema patriarcal clasista. Por una sociedad con igualdad de oportunidades para hombres y mujeres en lo que refiere a educación y trabajo, derecho a la libre elección en temas de reproducción sexual, entre otr@s reivindicaciones elementales. La unión entre todos los sectores sociales, en particular de la clase trabajadora, hombres, mujeres y grupos oprimidos, puede hacer grandes cambios para erradicar el legado del capitalismo, y con esto a su vez, las diferencias existentes en materias de género. La emancipación sólo es posible con la lucha en conjunto con los grupos mencionados anteriormente y con el interés de romper el esquema actual.